viernes, febrero 18, 2005

Hablar-Escuchar VS. Escribir-Leer

A partir de la poca experiencia que tengo escribiendo este blog y después de haber husmeado en un par de blogs ajenos, empecé a reflexionar sobre las diferencias entre las acciones digamos complementarias de “hablar – escuchar” y las de “escribir – leer”.

Con los amigos físicamente cercanos se trata sobre todo de hablar y escuchar. La persona viene contigo y te cuenta sus penas: que el novio la volvió a dejar so pretexto de estar confundido (problema muy común), que la mujer le armó un escándalo porque lo vio platicando con la secre, que volvió a aceptar una chamba que no le correspondía, etc., etc. La contraparte, por su lado, escucha. O hace como que escucha. Porque a veces el tema que te están contando la verdad no te interesa, o el problema te parece insulso o no estás de humor para escuchar las quejas perennes de otros. Pero si son tus cuates, generalmente te aguantas. Poquísimas personas se atreverían a decir: “¿Sabes qué? Eso que me estás contando no me interesa, por lo menos ahorita. Pero cuando tenga ánimo te aviso, ¿sale?”

Ahora bien, aunque la mayoría de los “escuchas” no te dicen que no les interesa tu conversación, eso no les impide demostrarlo de otra manera. Por ejemplo, cuando les quieres contar tus dudas existenciales y te cambian el tema con algo como: “Sí, hombre, todo está tan mal. Como lo del tsunami, ¿si supiste cuántos muertos?”. Y te quitan las ganas de hablar de tu triste vida.

Con los amigos lejanos, particularmente los bloggeros, las acciones fundamentales son las de escribir y leer. Los temas puede que no varíen: los problemas con la pareja, con el trabajo... pero la interacción sí. Uno no tiene que hacer como que lee ante lo que otro escribe. Lo lees o no lo lees y punto. Si el tema no te interesa, te saltas el post. Si no tienes ánimo en ese momento, lo dejas y vuelves a él después. Y ni quien se sienta, porque el que escribe desahogó sus penas en el momento que lo necesitaba y el que lee tiene chance de retroalimentar un poco después y aún así sonar interesado.

Yo siempre he tenido la sensación de que a la gente no le interesa lo que tengo que decir, aunque en general yo sí tengo la disposición de escuchar; así que el binomio “hablar-escuchar” nunca me ha resultado del todo satisfactorio. A ver cómo me va ahora con el binomio “escribir-leer”. Hasta el momento, aunque nadie me ha leído aún, creo que no del todo mal.