jueves, abril 28, 2005

Indignación

“En Italia, el Udinese no insistió en contratar al jugador judío Ronnie Rosenthal cuando en las paredes de las oficinas del club aparecieron consignas antisemitas, mientras los aficionados del Lazio, antes de un partido con sus rivales locales del Roma, desplegaban una bandera con una esvástica que decía ‘Auschwitz es tu país, los crematorios tu casa’”.
(Tim Crabbe, “Las mil caras del racismo en el fútbol” en El Correo UNESCO, noviembre 2000)

Leí esa noticia en una revista dominical que se reparte con varios periódicos nacionales. No lo creí. Decidí confirmarlo en el internet y la encontré en esta página de la UNESCO. Es cierto. ¡Cielos! Me duele el corazón. ¿Cómo puede alguien desearle Auschwitz y los crematorios a alguien? ¿Cómo puede un ser humano ser tan increíblemente terrible, casi maligno? ¿Cómo puede, además, ocurrir eso en un partido de fútbol, cuando se supone que “el fútbol nos une” (aunque yo no soy una particular aficionada)? ¿Cómo es que lo permitimos?

De veras que me duele el corazón, me duele...