Hoy mi marido cumple un año más de vida y ya es un alma vieja.
Bueno, en realidad es un alma vieja desde que tenía como 20 años, o sea que ya tiene bastante tiempo sintiendo que la vida se le va.
Este sentimiento se acentúa particularmente cada vez que se acerca su cumpleaños. Tiene un SPC (síndrome pre cumpleaños) que incluye casi los mismos síntomas del SPM (síndrome pre menstrual): Todo lo deprime, se siente mal físicamente, no quiere saber de nada ni de nadie, etc.
Bueno, en realidad es un alma vieja desde que tenía como 20 años, o sea que ya tiene bastante tiempo sintiendo que la vida se le va.
Este sentimiento se acentúa particularmente cada vez que se acerca su cumpleaños. Tiene un SPC (síndrome pre cumpleaños) que incluye casi los mismos síntomas del SPM (síndrome pre menstrual): Todo lo deprime, se siente mal físicamente, no quiere saber de nada ni de nadie, etc.
Cuando lo conocí mi estrategia (siempre fallida y criticada) era intentar darle ánimos, hablarle de lo bueno de la vida, y me desesperaba mucho cuando no lograba generarle una actitud positiva.
Después de haber convivido con él 10 años he entendido que es una etapa pasajera, aunque muy ligada a su propia personalidad. Y no puedo evitar que me de risa cuando me dice cosas como: “Estoy pensando en comprarme esa camioneta Liberty que tanto me gusta, total, para seis meses que voy a disfrutarla...”
La verdad es que nos quedan muchas cosas por vivir y él lo sabe. Apenas estamos consolidando nuestro patrimonio. Estamos por comprarnos nuestro segundo carro que, ¡sí!, por fin será para mí. Tenemos ganas de seguir estudiando. Nos estamos animando a ese asunto de los hijos... Y aunque apostar al futuro es apostar a lo incierto, uno no puede vivir sin hacer proyectos, sin fijarse metas.
Por eso yo espero, con todo el corazón, tener la oportunidad de aguantarle a mi marido sus SPC por muchos, muchos años más.
Después de haber convivido con él 10 años he entendido que es una etapa pasajera, aunque muy ligada a su propia personalidad. Y no puedo evitar que me de risa cuando me dice cosas como: “Estoy pensando en comprarme esa camioneta Liberty que tanto me gusta, total, para seis meses que voy a disfrutarla...”
La verdad es que nos quedan muchas cosas por vivir y él lo sabe. Apenas estamos consolidando nuestro patrimonio. Estamos por comprarnos nuestro segundo carro que, ¡sí!, por fin será para mí. Tenemos ganas de seguir estudiando. Nos estamos animando a ese asunto de los hijos... Y aunque apostar al futuro es apostar a lo incierto, uno no puede vivir sin hacer proyectos, sin fijarse metas.
Por eso yo espero, con todo el corazón, tener la oportunidad de aguantarle a mi marido sus SPC por muchos, muchos años más.
