Hoy me dieron ganas de hablar de mi marido, tal vez porque es la persona más cercana a mí y además lo quiero mucho.
Ese marido mío es una persona de gustos muy diversos, pero muy característicos Si él tuviera un blog tendría varias cosas que poner en su perfil de usuario.
Por ejemplo, entre sus intereses están la filosofía, la ciencia y la filosofía de la ciencia (que no son lo mismo). También le gusta la capacitación y el desarrollo comunitario aunque de repente se canse de ellos porque se da cuenta que sus acciones no tienen eco. Le gusta mucho leer y escuchar música, ambas con un buen café o un brandy al lado. También le gustan las artes marciales.
En cuanto a sus preferencias fílmicas le gustan prácticamente todas las películas mexicanas. Y va desde Luis Buñuel hasta el “Indio” Fernández, pasando por Antonio Aguilar y, cómo no, los Hermanos Almada (Almohada). Si no fuera por él yo jamás hubiera visto “Mecánica Nacional “ de Luis Alcoriza, por ejemplo.
También le encantan las películas de artes marciales, con golpes y patadas. Cuando le cambia – neuróticamente – el canal a la tele, se detiene en cuanto ve algún grupo de chinos medio pandillerescos porque seguramente habrá acción. Aquí hasta Van Damme tiene cabida. Su hit actual son las 2 películas de Kill Bill, porque además está enamorado de Uma Turman.
Sus gustos musicales están más bien inclinados hacia lo que sería la música “popular regional”: Antonio Aguilar, Guty Cárdenas, Chavela Vargas, están entre sus mexicanos favoritos. Pero también le gustan Nana Mouskouri, Claudia de Córdoba y Caetano Veloso.
En libros la lista es más larga. Nada más basta echarle un vistazo a los 10 libros que tiene sobre su buró. Mi marido tiene la característica general de ser disperso, y eso incluye sus lecturas. No lee un solo libro hasta terminarlo, sino que lee diez páginas de uno y luego un capítulo de otro... Así que puede estar leyendo el mismo tiempo “Hojas secas” de Walt Whitman, “La Tregua” de Mario Benedetti, “El Goce” de Néstor Braunstein y algún libro sobre budismo.
Desde que lo conocí, esa combinación de gustos se me hizo graciosa por un lado e interesante por otro. Pero además generó en mi una admiración que se mantiene hasta el momento... aunque nunca deje el cepillo de dientes en su lugar.
