Primero que nada, necesitan estar motivados. Ninguna dieta ni ningún programa de ejercicios funcionarán si no están convencidos de que tienen que bajar de peso y están dispuestos a sacrificar algunas cosas para ello. Ni modo.
Si viven con alguien más, convénzanlo de que los acompañe en el proceso. Es mejor si no vas solo.
Pónganse metas, pero realistas. Consideran que lo normal es bajar de 2-4 kilos por mes, entonces piensen: Voy a estar a dieta 4 meses, con la intención de bajar al menos 8 kilos.
Pero tampoco se obsesionen. La pérdida de peso no es tan regular como uno quisiera. En mi caso, la primera semana perdí 2 kilos. Pero después hubo semanas en las que no bajaba o incluso aumentaba un kilo o kilo y medio. Si están haciendo ejercicio, la formación de músculo también puede dar la impresión de que no están bajando de peso. Pésense cada semana, pero también tomen medidas como de la panza, la cadera, las piernas, o aquello que deseen que disminuya.
Anoten todo. Compren una libretilla y anoten TODO lo que comen en el día, con el correspondiente conteo de carbohidratos. Pueden hacer incluso un experimento: anoten todo lo que comen una semana antes de iniciar la dieta y compárenla con lo que comen después. Pueden asombrarse. Anotar lo que comes te ayuda a tener conciencia, a no engañarte a ti mismo y, al mismo tiempo, vas aprendiendo de medidas, de porciones y de lo que es comer bien.
Saquen de su casa todo lo que no es deseable comer. Regálenselo a un amigo, a un familiar o dónenlo a algún lugar. Saquen las galletas, el pan con muchos carbohidratos, los dulces y chocolates, las pastas y harinas, los jugos dulces. Esto evitará las tentaciones.