cuál era el ángel
que entre nosotros pasó:
era el más terrible,
el implacable,
el más feroz.
Ahora comprendo en total
este silencio mortal.
Ángel que pasa,
besa y te abraza,
ángel para un final.
Como la canción de Silvio, comprendo ahora que un silencio tan prolongado significa algo... significa un final.
No quiero decir que es para siempre - porque no se sabe cuándo te volverá a entrar el gusanito por escribir o cuándo necesitarás de nuevo un espacio libre para expresarte - pero por ahora es necesaria una despedida formal de este blog.
Gracias a los que pasaron por aquí y, más aún, dejaron cariñosos recaditos a pesar de la ausencia. Gracias en particular a Hernán por hacerme sentir tan acompañada: sin saberlo me aligeraste momentos difíciles.
Espero encontrarlos en la blogósfera...
Lu.
